Ponencia de Gustavo Triana, Secretario General del POLO, en el Seminario del CEN

(15/08/2020)

Reproducimos ponencia presentada por Gustavo Triana, Secretario General del POLO, el pasado sábado 15 de agosto del 2020, en el marco del Seminario Nacional de Polo Democrático Alternativo.

La supremacía de Estados Unidos en el orden mundial.

El contexto internacional continúa determinado por la supremacía de EE.UU., la mayor potencia económica y militar del mundo que, aún cuando revela ciertas dificultades económicas y sociales, su unilateralismo y agresiones van en aumento: intromisiones en Taiwán, Hong-Kong, Afganistán, Irán, Siria, Ucrania y Bielorusia; respalda las violaciones israelíes a Palestina, entre otras; la guerra comercial y cierre de consulados contra China, el despliegue del Comando Sur en el Caribe, bloqueos y sanciones contra Cuba y Venezuela. Le retira la financiación a la Organización Mundial de la Salud (OMS); se opone a que la vacuna sea un bien público; paraliza la Organización Mundial del Comercio (OMC); abandona el Acuerdo de París sobre el calentamiento global. Se retira del acuerdo nuclear celebrado con Irán, de la FAO, del Comité de Derechos Humanos de la ONU, del acuerdo de armas nucleares de mediano alcance, del acuerdo de cielos abiertos para la vigilancia de la fabricación de armas nucleares. Estas medidas, que desestabilizan al mundo y constituyen la esencia de su política exterior, son aprobadas al mismo tiempo por los dos partidos mayoritarios del gobierno de la potencia hegemónica. Arrogado con esta patente de corso, el organismo multilateral que no pueda controlar lo sabotea.

 

La Organización de Estados Americanos, OEA, ha estado a su servicio para interferir contra la soberanía de las naciones de América. Debemos llamar la atención que en la reciente crisis sobre Venezuela y otros temas continentales, el Grupo de Puebla liderado por México se presentó como una alternativa opuesta al Grupo de Lima y a la OEA.

Recuperemos la soberanía nacional de los estragos causados por la política de Duque.

Al referirnos a los asuntos internos empezamos por invocar que la Soberanía Nacional es un punto sustancial de nuestro Ideario de Unidad, para decir que estamos en una condición inaceptable de dependencia externa, principalmente de Estados Unidos. Colombia tiene una deuda externa de 145 mil millones de dólares, un servicio de deuda pública para 2021 de 75.9 billones de pesos que representan el 25% del Presupuesto General de la Nación. Un grave déficit comercial de 13.740 millones de dólares que tiene su origen en la apertura económica y los TLC; importación de más de 14 millones de toneladas de alimentos; importación de manufacturas, bienes intermedios y vehículos, entre otros, importaciones que postran y aniquilan la producción nacional industrial y agropecuaria y nos ponen de exportadores de materias primas y de capital. Los contratos de explotación de los recursos energéticos y mineros, de inversión en los servicios públicos y las comunicaciones, se dan en condiciones leoninas. El reciente ingreso de Colombia a la OCDE reforzará los dictámenes y ajustes contra la economía nacional y los derechos de la población.   

 

Con tales niveles de dependencia no hay cómo crecer ni salir del atraso. Este es el problema principal del país, no tenemos soberanía económica, no hay producción, no hay creación de riqueza, no hay empleos, no hay consumo. De lo anterior se desprenden las demás calamidades: la carencia de fortaleza fiscal impide la financiación de los derechos básicos: salud, educación, saneamiento básico, justicia, vivienda, estímulos y crédito de fomento para la producción. El aumento desbordado de la desocupación lanza a millones de ciudadanos al rebusque, a las ventas ambulantes, la minería informal, los cultivos ilícitos, el microtráfico y a la emigración de nuestra mano de obra calificada hacia los países desarrollados.

 

El gobierno de Iván Duque ha dado sobradas muestras de continuar el modelo económico impuesto al país a partir de la presidencia de César Gaviria y de ser incondicional a los intereses de la política exterior de Estados Unidos, incluida la peligrosa aventura de intervenir en los asuntos internos de la Republica Bolivariana de Venezuela. Para la muestra están la reciente aprobación de la presencia de tropas del Comando Sur de Estados Unidos en nuestro territorio, en clara violación de la Constitución Política, y las declaraciones hechas ayer por el vicepresidente Mike Pence y la Embajada de Estados Unidos en Bogotá dirigidas a constreñir la Corte Suprema de Justicia para que deje en libertad a Álvaro Uribe.  

 

Duque favorece descaradamente la corrupción y el clientelismo en el manejo del Estado: privilegia los intereses del capital financiero, asunto que se ha hecho más notorio con ocasión del manejo de los recursos destinados a atender la crisis por la pandemia del coronavirus. Los bancos, las EPS, las AFP y los importadores han sacado grandes provechos de la distribución de los recursos aprobados, mientras que los empresarios y productores de la industria, el agro, los servicios y los trabajadores independientes se quiebran por falta de ayuda estatal y de protección del mercado interno.

 

A diario le miente al país sobre distintos temas, abusa de la Emergencia Económica y Sanitaria para anular con decretos las funciones de legislar y hacer control político privativas del Congreso, no respeta la independencia de poderes, interviene en las decisiones de la justicia para defender de manera descarada e inconstitucional a Álvaro Uribe, entorpece el cumplimiento de los Acuerdos de Paz y fustiga a las instituciones creadas para ese proceso, como la JEP y la Comisión de la Verdad. Ninguno de sus anuncios acierta en atender debidamente las afectaciones de la salud de los colombianos por los efectos del coronavirus, como tampoco resuelve la calamitosa situación en que se encuentra la economía nacional, que sufre la peor crisis de su historia. El porvenir que nos advierte la crisis no puede ser más sombrío: se ahondará la desigualdad social y particularmente empeorará las condiciones de vida y de trabajo de las mujeres y los jóvenes.    

 

En medio de esto se dan manifestaciones de violencia, todas igualmente dañinas para la búsqueda de una salida soberana y democrática. Cuestión que obliga a que el Polo deba insistir en la solución política y negociada del conflicto, en el sometimiento a los grupos armados ilegales, en el monopolio de las armas por el Estado, la aplicación con rigor de la ley y la justicia contra el crimen y la corrupción, fortalecer la presencia del Estado en la perspectiva de atender los problemas sociales y económicos de la población, en el respeto de la protesta ciudadana y el derecho de las organizaciones gremiales y sociales, y luchar por detener el asesinato de lideres sociales y políticos. En resumen, dar vigoroso aliento a los principios y orientaciones contemplados en el Ideario de Unidad para hacer realidad la vigencia del Estado Social de Derecho.   

El Polo ha estado presente en las bregas por la democracia y el bienestar de los colombianos.

El Polo ha logrado sostener su presencia y característica de partido democrático y alternativo y ha tenido una participación electoral suficiente para mantener el reconocimiento legal; en cuatro elecciones al Congreso ha alcanzado el umbral con relativa holgura. Digno de mención es el buen desempeño en las candidaturas a la presidencia de la República y en las contiendas electorales por los gobiernos regionales y locales. Todo gracias a la vinculación a las luchas de la gente y a estar siempre del lado de las posiciones y reivindicaciones democráticas y nacionales. Un barrido de las más recientes luchas, así lo indican: el apoyo coherente a los Acuerdos de Paz con las Farc, el apoyo a los interrumpidos diálogos con el ELN, la lucha permanente contra la corrupción, la defensa de la producción nacional, el trabajo y los recursos naturales, la lucha contra los TLC, la participación y solidaridad con las luchas de los trabajadores, estudiantes, los grupos poblacionales minoritarios, la vinculación a protestas nacionales como el histórico Paro Nacional del 21 de Noviembre de 2019 y sus posteriores movilizaciones, y la permanente denuncia y rechazo del asesinato de dirigentes sociales y activistas políticos. El Polo ha formulado propuestas para sortear la crisis económica, social y sanitaria que se venía manifestando desde hace algún tiempo y que se agudizó con la Pandemia: propuesta de renta básica, subsidios a la nómina de las micro, pequeñas y medianas empresas, matrícula cero para las universidades públicas, condonación de deudas y crédito fresco para pequeños y medianos productores agropecuarios, sustitución de importaciones, plan de empleo público, eliminación de las exenciones tributarias a los grandes oligopolios y multinacionales, eliminar la intermediación de las EPS y girar los dineros directo a las IPS públicas y privadas, oposición a las privatizaciones de Ecopetrol, ISA, ICA, y la desfinanciación del SENA, para solo mencionar algunas

Por un Pacto Nacional para transformar el país.

Reivindicaciones y propuestas que solo se lograrán mediante la más grande unidad con un Pacto Nacional que le cambie el rumbo al manejo económico del país y a la manera de relacionarse con las demás naciones, empezando por Estados Unidos y las distintas agencias internacionales, a través de la cuales nos imponen modelos económicos lesivos, como lo hacen el FMI, el BM, el BID, la OCDE, entre otras.

 

El Polo es una organización política con presencia nacional, metida en las organizaciones sociales y con liderazgos reconocidos. Con una propuesta nacionalista y democrática, una estructura y normas de funcionamiento adecuadas para sus aspiraciones transformadoras. Se trata de apostarle a su vigencia, corregir los desaciertos y superar las contradicciones internas para lograr el mejor desempeño posible en los eventos electorales por venir. Varios sectores hemos propuesto la candidatura de Jorge Enrique Robledo a la presidencia de la República, y en el Comité Ejecutivo Nacional de febrero de 2020 pedimos que fuera tramitada en las instancias estatutarias, candidatura que a propósito está teniendo muy buen registro y reconocimiento, además es coherente con la naturaleza y enunciados programáticas del PDA. El Partido ha tenido dificultades para tramitar las definiciones políticas y organizativas, incluida la escogencia del candidato presidencial, debido a la situación sanitaria que frustró la convocatoria a elecciones de delegados y la realización del V Congreso. No resolver con prontitud este asunto pone al Polo en situación de desventaja frente a otras corrientes.   

 

A modo de propuesta y como resumen ponemos en consideración del Partido el siguiente cronograma de actividades que en nuestro sentir se hallan acordes con las exigencias de la situación política nacional:

 

- El Polo debe tener candidato a la presidencia de la República definido por sus órganos internos, con el mandato de buscar una gran unidad basado en un programa de gobierno, unas reglas democráticas de escogencia y sin exclusiones.

- Promover la participación en las listas a Cámara y Senado y examinar en su debido momento lo concerniente a coaliciones con otros partidos o movimientos representativos de ciudadanos.

- Realizar el V Congreso lo más pronto posible, con el objeto de tener un mandato del máximo organismo del Partido; para ello proponemos elegir los delegados mediante elecciones que utilicen herramientas electrónicas que garanticen la transparencia, seguridad y comprobación del proceso.

- Nombrar una comisión representativa y centralizada del CEN que acuerde los pasos a seguir para darle operatividad a los acuerdos.

 

Con firmeza y determinación el Polo contribuirá a liderar las grandes transformaciones que reclama el país.

 

Gustavo Rubén Triana Suárez

Secretario General del Polo Democrático Alternativo

Bogotá, 15 de agosto de 2020

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